7 rutinas para mejorar tu vida

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7 rutinas para mejorar tu vida

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Cambiar tu vida y convertirte en una persona mejor implica llevar a cabo nuevos hábitos y rutinas, en este artículo he plasmado los siete que yo considero fúndamentales para empezar a crear una nueva y mejorada versión de ti mismo/a y de tu propia vida. Al final del artículo te indicaré una manera de empezar a aplicarlos de manera paulatina. Debes recordar siempre que una idea sin una acción resulta completamente inútil. Si quieres llegar a tener éxito estas siete rutinas deben estar presentes en mayor o menor medida en tu vida, no resulta fácil pero el camino para poder disfrutar de un mejor nivel de vida tampoco lo es.

Haz ejercicio

El ejercicio físico debería ser tan necesario como comer o dormir. Tanto si tienes quince años como noventa el ejercicio es necesario. Hacer ejercicio no es exponer el cuerpo a un esfuerzo extremo o ponerse el chándal para correr dos maratones al año. El esfuerzo cuando se hace ejercicio o se practica un deporte debe ser moderado, debe ser algo agradable, debes disfrutar de la música que llevas, del paisaje o de la compañía o de las sensaciones de tu cuerpo. El ejercicio es uno de los factores que permiten al cerebro segregar neurotransmisores tales como la noradrenalina, la endorfina o la dopamina, los cuales están asociados al bienestar.

Varios estudios también han asociado el aumento en los niveles de serotonina a la realización de ejercicio cardiovascular. Niveles bajos de serotonina pueden provocar un estado anímico bajo, tener menos motivación a la hora de hacer planes o una menor capacidad para actuar movido por ideas y no por emociones esporádicas. También debemos tener presente los ya consabidos beneficios del ejercicio físico para la salud y la imagen lo que supone a su vez un considerable aumento en la autoestima.

Trabaja duro

El trabajo es una parte fundamental de la vida. No importa si tienes un negocio, si eres emprendedor o si trabajas por cuenta ajena. En tu trabajo debes intentar disfrutar y dar lo mejor de ti. Si no te gusta tu trabajo, si tienes que pasar cuarenta horas a la semana haciendo algo que no te gusta tienes dos opciones, o trabajar duro por sentirte mejor o trabajar duro por cambiarlo. Para llegar a tener una vida agradable y un nivel de bienestar elevado hay que trabajar duro hasta lograr los objetivos, pero si el trabajo se convierte en algo frustrante, deprimente y aburrido resulta muy difícil llegar a tenerla.

Trabajar duro significa dar lo mejor de ti mismo, gracias al esfuerzo de muchos se ha logrado salvar la vida de infinidad de personas y mejorar enormemente nuestra calidad de vida como sociedad. El bienestar personal pasa necesariamente por lograr tus objetivos y poder disfrutar de un nivel de vida satisfactorio. Si quieres llegar a ese punto debes trabajar duro en todo lo que te propongas, no hay atajo para eso.

 

Sigue una dieta sana

Los beneficios de seguir una dieta sana están fuera de toda duda y todo el mundo los conoce. Llevar una dieta sana no consiste en hacer una dieta para perder peso, es educar a tu cuerpo en lo que a la alimentación se refiere. Hoy en día resulta muy difícil acceder a productos completamente naturales, pero lo que hay que evitar lo máximo posible es el consumo de alimentos con alto contenido de grasa e industrializados. La búsqueda del placer en la comida es uno de los errores más habituales. No se trata de pasar hambre, sino de comer alimentos que no tienen por qué proporcionar un placer instantáneo, ya que estos últimos son los que suelen contener más calorías. A la vez que el ejercicio la alimentación sana también implica beneficios a nivel cerebral.

Diferentes estudios han demostrado que los individuos que consumen alimentos refinados y con alto contenido en azúcar tienen más posibilidades de sufrir una depresión que aquellos que siguen dietas más saludables. Poder comer algo que te guste sin pensar en las calorías de vez en cuando no es malo, al contrario, pero el placer se debe buscar en otro sitio y no en la comida. El bienestar duradero está en limpiar tu cuerpo, en sentirte sano por dentro y no en renunciar a eso por un placer instantáneo pero efímero que a la larga es perjudicial. Intenta consumir alimentos alcalinos a menudo y sobre todo recuerda que la dieta sana empieza en el supermercado.

Medita

El mejor momento del día para practicar la meditación es hacerlo a primera hora de la mañana. Aunque muchos aún asocian esta práctica con ideas espirituales lo cierto es que la meditación es principalmente una forma de calmar y cuidar tu mente, de conectar con el momento presente y con tu subconsciente y de visualizar la persona que deseas ser. Numerosos estudios científicos han demostrado que la meditación, el mindfulness, reduce la actividad de la amígdala, el centro de las emociones, y permite que se concentre más actividad cerebral en zonas de la corteza prefrontal, la zona asociada a los estados de bienestar y felicidad.

Con la suficiente práctica la meditación permite ser menos reactivos antes las situaciones y ser más proactivos, de esto modo también se reduce el impacto emocional ante las situaciones diarias, lo que permite actuar guiado por la inteligencia y la lógica y no tanto por respuestas más emocionales y por lo tanto automatizadas. Los beneficios a nivel mental de la meditación están ya fuera de cualquier duda y afortunadamente empieza a ser bastante habitual que profesionales de la salud recomienden esta práctica a sus pacientes.

 

Disfruta

Disfrutar de los momentos, hacer algo que te apetece, dedicarte un tiempo para ti, reírte, ver a tus amigos o disfrutar de tus aficiones es algo necesario. En muchas ocasiones la mente está inundada por pensamientos negativos, por ideas que generan emociones dañinas. Dedicarte un tiempo para ti, para hacer lo que te apetezca diariamente es imprescindible. Seas una madre o un padre con hijos pequeños, estés trabajando casi todo el día o cualquier otra situación en la que no dispongas de mucho tiempo es fundamental respetar esos momentos de paz, de tranquilidad y de desconexión.

Esos momentos en muchas ocasiones son la gasolina que ayuda a seguir motivado. Deberíamos poder ser felices y sentirnos bien todos los días a todas horas pero como eso no es posible hay que dedicar un momento cada día solamente a ser feliz. Date un masaje, sal a pasear, visita un spa, queda con un amigo o una amiga, vete al cine o simplemente busca un momento para relajarte. Busca actividades placenteras con tu pareja, tus amigos o tú solo, pero debes buscar actividades que te hagan sentir placer, tranquilidad y bienestar, estarás limpiando tu cerebro, y tu mente y tu cuerpo te lo agradecerán.

Aprende

Esta es sin duda la regla más importante. Todas las demás reglas serán más o menos fáciles de llevar a cabo dependiendo de cómo trabajes esta parte. Vivimos en la época donde se puede acceder a una casi infinita cantidad de información pero eso también incluye un porcentaje muy elevado de información inútil. No tengas la menor duda de que el tipo de información a la que expones a tu cerebro va a condicionar tu vida. La mayoría de los problemas que cualquier persona puede tener, obviando los médicos claro, tienen soluciones expuestas a cualquiera que quiera escuchar.

Internet nos permite conectarnos con todo el mundo y acceder a todo tipo de información. El aprendizaje es una de las mejores maneras de llevar a cabo un proceso de neuroplasticidad cerebral, de eso indagaremos más en el blog, lo que puede permite literalmente crear nuevas conexiones neuronales también llamadas sinapsis y con ello nuevos pensamientos, nuevas creencias, nuevas emociones y finalmente una nueva personalidad. Einstein decía que no se podía solucionar un problema en el mismo nivel de pensamiento en el que se creó, el conocimiento permite modificar ese nivel de pensamiento. El conocimiento no solo permite encontrar nuevas maneras de solucionar los problemas o lograr los objetivos, también puede lograr llevar a cabo un cambio interno, que es sin duda la primera parte de cualquier cambio externo, y como da título a mi libro el origen de la felicidad.

 

Da

La cooperación entre las personas, la búsqueda del bien común o la necesidad de hacer la vida más fácil a los demás son algunos de los pilares sobre los que  necesariamente se debería asentar toda sociedad civilizada y moderna. Actualmente estamos viviendo una época de exaltación del yo, de la individualidad, del placer y el éxito a cualquier precio. No es necesario citar estudios científicos, aunque los hay, para confirmar una preocupante tendencia al narcisismo y la disminución en los niveles de empatía. Lo cierto es que una de las bases del bienestar y en definitiva de la felicidad se encuentra en las relaciones que establecemos con los demás.

Cuando esas relaciones están basadas en la superficialidad, el egoísmo o el interés difícilmente llegarán a ser duraderas o mínimamente satisfactorias. Además de la degradación moral que implica ese tipo de actitudes o la necesidad de cooperar para seguir evolucionando como sociedad, lo cierto es que la compasión, y en definitiva actuar en beneficio de los demás, repercute directamente y de manera muy positiva en el propio individuo.

Además de los valores y principios morales imprescindibles en toda sociedad, de los cuales se pueden derivar comportamientos altruistas, las conductas prosociales tales como la generosidad, la compasión o la amabilidad aportan a la propia persona que las realiza indudables beneficios a nivel emocional y físico. Dos de los más reconocidos estudiosos de la psicología positiva, Ed Diener y Martin Seligman, han encontrado una estrecha relación entre la habilidad para mostrar compasión por otros y una mejora en el bienestar emocional y físico. Otro estudio llevado a cabo por neurocientíficos en el NIH demostró que las zonas que se activan en el cerebro al sentir placer (con un postre, dinero o el sexo) aparecen igualmente activas tanto al recibir dinero como al observar a alguien donando dinero a una buena causa. Dar implica ser generoso y atender las necesidades de los demás. Si eres generoso con tu pareja, tus familiares o tus amigos no solo estarás ayudándoles a mejorar su vida, también lograrás crear relaciones más duraderas y fuertes. Si tienes la posibilidad de ayudar a otro nivel, como a gente desfavorecida que está atravesando verdaderas dificultades no dejes pasar la oportunidad de crear un mundo un poco más justo y mejor. Recuerda que pequeños detalles que para ti son casi insignificantes como llamar a un amigo, hablar con tu familia o decirle a tu pareja lo importante que es en tu vida pueden significar un enorme aumento en el bienestar de la otra persona.

 

Cómo empezar a aplicar las rutinas

1ª Semana

Empieza por adoptar una regla cada día:

– Lunes: meditar

– Martes: hacer deporte…

2ª Semana

Escoge tres reglas para cumplir todos los días durante la semana y haz una de las otras cuatro alternándolas cada cada día de manera que hagas cuatro cada día:

– Lunes: meditar, hacer ejercicio, aprender y dar

– Martes: meditar, hacer ejercicio, aprender y disfrutar…

3ª Semana

Elige cuatro reglas para realizar cada día y las otras tres las realizas en días alternos al igual que la semana anterior.

4ª Semana

A partir de este momento debes adoptar cinco reglas cada día, puedes cambiarlas a diario priorizando aquellas que mejor se adapten a tus necesidades y objetivos.

Para llevar un vida sana, equilibrada y feliz deben adoptarse hábitos saludables. Estas 7 reglas pueden suponer un cambio muy importante en tu vida, como lo fueron en la mía. Adapta las reglas a tus objetivos, lleva a cabo cinco reglas diarias que respondan a tus necesidades y deseos y se flexible.