Cómo Mejorar tu Vida

Featured Video Play Icon

Cómo Mejorar tu Vida

480 360 ProactiveLife

Me gustaría que dedicases unos minutos a reflexionar sobre tu vida. Voy a pedirte que por un instante olvides el ruido exterior, tus obligaciones y tus pensamientos negativos y te centres en tu vida y en tus necesidades. ¿Hay algún aspecto de tu vida que te gustaría cambiar o mejorar? ¿Tal vez te gustaría mejorar la relación con tu pareja, empezar una nueva relación, ganar más dinero, empezar un negocio, tener más tiempo libre o mejorar tu imagen? Posiblemente hayas intentado llevar a cabo un cambio en alguno de estos aspectos pero te haya resultado difícil conseguir implantarlo de manera duradera hasta conseguir resultados permanentes. Todos hemos pasado por esa situación en mayor o menor grado, pero que no hayas sido capaz de lograr un objetivo en el pasado no quiere decir que no seas capaz de hacerlo, simplemente que no tenías la información o la metodología adecuadas.

Llevar a cabo un cambio permanente en la vida, un cambio que permita disfrutar de un nivel de vida más elevado y satisfactorio, que mejore el nivel de bienestar de una manera significativa no resulta sencillo. Como bien sabes un gran número de personas comienzan cada año con una lista de objetivos que en caso de ser alcanzados mejorarían considerablemente el nivel de vida de la persona. Sin embargo en la inmensa mayoría de los casos tras unos días o unas pocas semanas los objetivos pasan a un segundo plano y la vida suele seguir exactamente igual, con las mismas rutinas y hábitos que el año anterior. La principal explicación para este hecho se debe a que la mayoría de las personas cuando quieren implantar nuevos hábitos en su vida recurren exclusivamente a la voluntad, pero la voluntad rara vez es suficiente, hay muchos más aspectos que se deben tener en cuenta.

Vamos a suponer que hoy comienzas un nuevo proyecto en tu vida llamado una vida mejor. Ese proyecto pasa irremediablemente por llevar a cabo algún cambio en tu vida, por marcarte un objetivo, emprender nuevas acciones e implantar nuevos hábitos que a su vez permitan lograr ese objetivo que tanto anhelas. El problema que hace que un porcentaje muy pequeño de las personas que lo intentan logre alcanzar objetivos importantes, aquellos que mejoren su nivel de vida de una manera muy significativa y por encima de la mayoría, es que los pasos que he mencionado anteriormente, si bien son fundamentales, no son suficientes.

Tu mente crea tu realidad

Para cambiar tu vida de manera permanente debes profundizar mucho más y trabajar a un nivel muy inferior que simplemente empezar nuevas acciones, ese nivel del que te hablo es el de los pensamientos, las ideas y las creencias, es decir, del cerebro. Nuestro cuerpo es una máquina al servicio del cerebro, si el cerebro no manda las órdenes adecuadas el cuerpo este se limitará a seguir esas órdenes independientemente de si son beneficiosas o perjudiciales para nosotros mismos. ¿Eres fumador o fumadora, alguna vez has comido algo muy calórico mientras intentabas perder peso, alguna vez has discutido con tu pareja sabiendo que eso perjudicaría vuestra relación o te has sentido enormemente triste por una ruptura sentimental sabiendo que esos sentimientos no te ayudarían en nada?

Todas estas situaciones se deben al hecho de que nuestro cerebro no está diseñado de fábrica para que seamos felices o logremos objetivos y especialmente debido al hecho de que gran parte de nuestra vida la pasamos usando el cerebro en el modo de piloto automático, sin ni siquiera ser conscientes de ello. Lo cierto es que el mayor condicionante en la vida de todo individuo no son sus circunstancias externas, aunque pensar de ese modo y asumir el rol de víctima resulta enormemente reconfortante para muchas personas ya que eso implica no poder hacer nada, sino su manera de pensar y de entender el mundo y a sí mismo.

Lo que tú llamas la realidad, una especie de entorno objetivo con el que interactúas a diario no es más que una realidad, una de muchas posibles, pero que debido a nuestro cerebro condicionado se repite día tras día con muy pocas variaciones significativas. Se podría decir que vivimos en una especia de determinismo existencial que si bien puede parecer que refleja una realidad externa solamente responde a unas ideas internas que hacen que haya una relación entre cómo es el mundo exterior y cómo nosotros creemos que es.

Esto es lo que llamamos coherencia y está en directa relación con la disonancia cognitiva. La teoría de la disonancia cognitiva fue publicada en 1957 por el psicólogo norteamericano Leon Festinger y básicamente hace referencia a la tendencia del cerebro a reducir la tensión psicológica producida cuando aparecen dos pensamientos contrapuestos mediante un proceso adaptativo en el que a fin de romper dicha disonancia se modifican las ideas o la actitud. Esta teoría en definitiva defiende que no podemos mantener dos pensamientos o ideas enfrentadas y que a fin de justificar uno de ellos somos capaces de emplear explicaciones y justificaciones incluso cuando éstas carecen de lógica. Comprender esta interpretación que hace el cerebro de la realidad es fundamental para entender tu vida.

Cambia tus creencias y cambiarás tu vida

Los pensamientos son en muchas ocasiones ideas presentes en la mente, pero en otras ocasiones se convierten en algo muy diferente. Especialmente en los primeros años de vida el cerebro humano se podría definir como una esponja. Durante esa etapa empezamos a tener infinidad de estímulos externos que nuestro cerebro va interpretando y de este modo forjando nuestra personalidad a la vez que nuestra percepción del mundo y de interactuar en él. Estos pensamientos a su vez crean y refuerzan constantemente conexiones neuronales que van reforzando todas las ideas anteriores. A una edad más avanzada un porcentaje muy elevado de esos pensamientos están tan arraigados en el cerebro y por lo tanto en la conducta que han pasado a ser creencias. Esas creencias son el filtro que tienes para percibir el mundo y tu manera de actuar en él.

Cuando se produce una disonancia entre el mundo exterior y tus creencias es cuando entra el juego la disonancia cognitiva, y generalmente la creencia condiciona el filtro por el que percibimos el mundo de manera que volvemos a percibir una coherencia entre el mundo exterior y nuestras ideas. Esto explica el hecho por el que ante situaciones completamente diferentes y sin ninguna relación un individuo actúe de una manera idéntica independientemente del entorno en el que se produzca dicha situación.

Vamos a ilustrar esto con un ejemplo. Imagina una persona que desea empezar un negocio. Antes de emprender esta persona debería tener unos objetivos muy claros en cuanto a su negocio se refiere, pero a la vez tienes unas creencias sobre sí mismo o sí misma que le hacen percibir el nivel de éxito que puede lograr. Todos los negocios irremediablemente pasan por situaciones difíciles que deben superar para llegar a ser rentables. Cuando una persona se percibe como incapaz de tener un negocio rentable entenderá las dificultades que está teniendo no como algo normal y necesario en el proceso de empezar un negocio, sino un reflejo de esa creencia negativa sobre sí mismo y se sentirá indefenso o indefensa y sin capacidad de hacer nada, ya que el mundo real está confirmando lo que sus creencias le transmiten.

El hecho de que su cerebro vea el problema como una confirmación de sus creencias negativas sobre sí mismo le impedirá centrarse en ideas para solucionarlo, lo que implicará tarde o temprano el cierre del negocio, esto le llevará a su vez a sentirse un fracasado o una fracasada y se acabará dando la paradoja de que su creencia acabará siendo reforzada por ella misma y acabará condicionando aún más su vida. En otras ocasiones muchos emprendedores que no se ven capaces de ser ricos llegan a un punto donde su negocio es rentable pero no sienten que puedan llegar mucho más lejos con lo cual dejarán de centrarse en ideas para aumentar considerablemente los ingresos y comenzarán a pensar maneras para que los beneficios no se reduzcan. Estos son dos claros ejemplos de cómo nuestra vida está condicionada, no por la realidad, sino por nuestra realidad, la que nuestro cerebro nos hace percibir.

Esto se puede aplicar a cualquier ámbito, la creencia de ser incapaz de tener mucho dinero, de no poder tener éxito, de no poder atraer gente atractiva, de tener que ser perfecto, de ver el mundo con un esquema de pensamiento extremista y tantas otras. Dichas creencias pueden haberse originado en el entorno familiar o social y pueden estar hasta cierto grado condicionadas por la genética pero lo cierto es que todas estas creencias pueden condicionar tu vida a un nivel tan profundo en la mayoría de las ocasiones ni siquiera llega a ser percibido.

La realidad es que estos filtros están condicionando tus pensamientos, tus acciones, tus hábitos y por lo tanto tu vida. Si entendemos la felicidad como la capacidad de poseer unas condiciones internas y unas condiciones externas satisfactorias es indudable que debemos trabajar las condiciones internas de manera que estas beneficien la creación de unas condiciones externas favorables y satisfactorias y no al contrario.

Nuevos pensamientos, nuevas acciones, nuevas creencias

Debes empezar por implantar ideas y pensamientos nuevos, externos a la vorágine de pensamientos que has tenido hasta este momento, de manera que se acaben convirtiendo en creencias positivas que sustituyan las negativas o limitantes. Lo cierto es que el cerebro es moldeable, es como un ordenador al que es posible introducir nuevo software que modifique ciertas funciones que vienen por defecto.

Si introduces nuevas ideas que a su vez se traduzcan en nuevas acciones éstas acabarán por modificar tus creencias sobre tu vida y sobre ti mismo sencillamente porque demuestran en el plano físico que las creencias no son reales, lo que permite empezar a crear otras nuevas y mucho más positivas. Ahí es donde se encuentra el origen de la felicidad, comienza por trabajar tu interior, por modificar aspectos de tu personalidad que te están limitando, amplia tus conocimientos y cambiarás tu vida.

Todas estas ideas están tratadas con mucha más profundidad en mi libro el origen del felicidad; aprende a usar tu cerebro para vivir y no solo para sobrevivir, en él te explicaré la manera en la que puedes implantar un cambio en tu vida a nivel profundo y por lo tanto permanente.