Cómo Superar la Soledad

Cómo Superar la Soledad

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La soledad es una sensación habitual después de atravesar un divorcio. La necesidad de estar acompañado, de tener lazos sociales, forma parte de nuestra genética y nuestro cerebro está programados para buscar la compañía de otros, lo que implica que en caso de sentirse aislado o con pocas conexiones sociales el cerebro activa mecanismos de defensa para evitar esa situación.

Es importante tener esto en cuenta a fin de entender que la sensación de soledad no es un signo de debilidad sino una respuesta sana y normal del cuerpo ante un evento externo. Lo importante es saber gestionar esa emoción y ser capaz de superarlo de la manera adecuada.

La importancia de no idealizar

Es importante diferenciar entre la soledad percibida y la soledad objetiva. En muchas ocasiones hay situaciones sociales en las que una persona puede sentirse terriblemente sola incluso estando rodeada de gente. Habitualmente una pareja tiende a distanciarse emocionalmente antes de llegar al divorcio y eso implica que la persona que busca la unión emocional puede llegar a sentirse terriblemente sola aún cuando sigue habiendo una convivencia juntos.

En otros casos la sensación de soledad se enmarca en la pérdida de una relación de pareja. A pesar de tener cierta vida social la sensación de soledad puede llegar a aparecer debido a que la persona se centra en la ausencia de la pareja y no valora las relaciones de amistad o familiares que aún mantiene.

La sensación de sentirse solo también puede en ocasiones llevar al individuo a actuar de una manera impulsiva o a crear una imagen ficticia de la vida en pareja. No debes permitir que el hecho de sentirte solo se manifieste en tu mente idealizando la relación que has perdido. Es normal en ocasiones echar de menos a la otra persona pero si permites que tu mente proyecte esa sensación de soledad en la relación que tenías estarás alargando el dolor de una manera innecesaria. Es muy probable que tu relación no hay sido tan perfecta como tu cerebro te hace creer y en todo caso esa persona ya no quiere estar contigo y lo único que lograrás es alimentar una fantasía que no solo no te ayudará a superar la soledad, sino que empezarás a pensar que solo esa persona puede ayudarte a superarlo. En estos casos debes emplear la parte más racional de tu cerebro para evitar pensamientos ilusorios que no reflejan la realidad. Céntrate en el momento, no permitas que tu mente divague e intenta racionalizar los pensamientos negativos.

Rodéate de gente de tu confianza

Otro aspecto importante es que la soledad no se puede superar solamente por el hecho de estar alrededor de otras personas. Si empiezas una relación por el mero hecho de no sentirte solo puedes llegar a agravar la sensación o acabar en una relación dañina donde tu miedo a la soledad te lleve a adoptar una actitud complaciente y dependiente, lo que aumentará considerablemente tu malestar.

Cuando te sientas vulnerable o débil lo más recomendable es rodearte de gente en la que puedes confiar y que sepas que no usarán esa vulnerabilidad para manipularte. Las personas que son capaces de ser felices fuera de una relación son las que resultan más atractivas y al final las que tienen un apego más seguro en sus relaciones. Debes aprender a ser feliz fuera de una relación de manera que cuando tengas una puedas actuar con cierta libertad y sin un constante miedo a que la otra persona te pueda abandonar y con ello vuelvas a sentir ese dolor que tanto temes.

No tener pareja no significa estar solo

 Una de las maneras de superar la soledad es comenzar a valorar las relaciones que aún tienes. Transcurrido un tiempo prudencial debes intentar crear relaciones de reciprocidad y no solo limitarte a mostrar tu malestar o desahogarte con otras personas. Cuando quedes con tus amigos o hables con algún familiar intenta preocuparte por ellos y mostrar interés por su vida. Si te centras en las necesidades de la gente en la que confías empezarás a dejar de centrarte en ti mismo y en tus necesidades y poco a poco comenzarás a relativizar la situación.

La soledad es indudablemente uno de los problemas más acuciantes en la sociedad actual. Las relaciones superficiales o la búsqueda del placer personal por encima de todo son dos factores que están haciendo que el número de separaciones y divorcios siga aumentando. Hoy en día hay una tendencia generalizada a preocuparse únicamente por el bienestar personal y eso hace que muchas personas atraviesen momentos de dolor al sentirse abandonadas y sin recursos y eso precisamente es lo que no puedes permitir que te ocurra.

Aprende a ser feliz sin una relación estable

Si te sientes solo debes trabajar tanto a nivel interno como externo. En primer lugar no debes permitir que la parte más emocional de tu cerebro de transmita información manipulada como que estarás solo toda tu vida que no encontrarás a otra persona o que necesitas una pareja para ser feliz. Aunque te resulte difícil debes aprender a ser feliz sin la necesidad de tener una relación sentimental estable.

Si quieres tener a alguien que merezca la pena a tu lado debes proyectar una imagen de seguridad y bienestar. Un hombre que transmite inseguridad o necesidad resulta poco atractivo y difícilmente atraerá a una mujer con la que pueda llegar a disfrutar de una relación satisfactoria. Intentar fingir una personalidad que no se tiene es algo poco recomendable ya que a la larga la otra persona se sentirá defraudada y generalmente no tardará en terminar la relación. Si sientes que tienes síntomas de dependencia debes trabajar ese aspecto a fin de evitar que pueda perjudicar tu vida por más tiempo.

Trabaja tu interior

Si tu autoestima es baja lo más lógico es que sientas que no puedes atraer a una mujer que merezca la pena pero si empiezas a trabajar en ti mismo, si logras mejorar tu vida y empezar a tener pequeños logros tu autoestima irá aumentando. La imagen que tú tengas de ti mismo se va a reflejar en tu vida. Puede que hayas tenido fracasos o que hayas cometido errores, pero debes pensar que eso es algo pasajero, no te juzgues por tu pasado.

Piensa que cambiar es posible, que cualquier situación puede ser mejorada con la actitud correcta. Tal vez tu vida no es como deseas, pero eso es debido a lo que eres hoy, no en lo que puedes convertirte. Empieza a leer libros sobre cómo mejorar tu vida o sobre áreas específicas en las que quieras  mejorar. Intenta apuntarte a actividades de manera que empieces a sentirte cómodo en ambientes sociales.

Escribe objetivos realistas a corto, medio y largo plazo y diseña planes para llevarlos a cabo. Céntrate en ellos, en tus objetivos, y en lugar de plantearte tener una nueva relación márcate la meta de sentirte feliz por ti mismo, por tu propia rutina, sin que otra persona deba hacerlo por ti. Si lo logras tarde o temprano acabarás encontrando a la mujer adecuada para compartir tu vida porque proyectarás una imagen de seguridad, de bienestar y resultarás mucho más atractivo. Una persona que no tiene miedo a la soledad tiene muchas posibilidades de ser feliz.

Tú defines tu futuro

Aunque en esta etapa tu cerebro te proyecte el futuro más negro y aciago no permitas que esa idea se apodere de tu vida. Busca información positiva y recursos para llenar tu mente o contrata a alguien que te ayude a ver más allá de la versión limitada del mundo y de ti mismo que tu cerebro te está imponiendo. Nunca te dejes arrastrar por la pasividad, trabaja tu interior, crea situaciones nuevas y nunca te des por vencido. El mundo que estás imaginando no es real es solo una recreación que tu cerebro está haciendo y que puede estar condicionada por muchos factores. Al principio te costará mucho, salir de una dinámica negativa es como nadar contra la corriente, sentirás que no avanzas, pero debes aceptar que es normal y no permitir que eso te limite o te pare.

 Nunca des a otra persona el poder de hacerte feliz cuando no lo eras, eso es algo tuyo y que debes lograr por ti mismo. Las relaciones más saludables y duraderas suelen darse entre personas con un apego seguro que mantienen la relación porque les aporta felicidad y bienestar y no por miedo a sentirse solos. En último término nuestra personalidad y nuestro nivel de bienestar parten de una decisión entre quedarse parado y ver la vida pasar o tener la voluntad de actuar, de cambiar las cosas.

Y recuerda, si estás pasando un proceso de divorcio te invito a que te pongas en contacto conmigo haciendo clic en el siguiente enlace: contacto. Sin compromiso atenderé tu petición.