Cómo Superar una Ruptura

Cómo superar una ruptura

Cómo Superar una Ruptura

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Cada persona vive una ruptura de manera diferente. Hay personas que a pesar del dolor son capaces de seguir adelante con su rutina diaria y sus vidas sin que les afecte demasiado. Eso les permite superarlo con bastante rapidez y eficacia. Otras personas atraviesan un dolor emocional verdaderamente profundo y durante cierto tiempo su vida queda paralizada y pueden llegar a sentir que son incapaces de superar la situación.

Esta diferencia viene marcada principalmente por el tipo de apego que se ha manifestado durante la relación y la dinámica de la misma. No es lo mismo una separación entre dos personas que a nivel emocional son sanas y maduras que una separación entre personas que han mantenido una relación disfuncional con cierto grado de dependencia emocional o conductas abusivas.

Aunque cada persona debe emplear sus propias herramientas para volver a recuperar la estabilidad y el bienestar, hay una serie de hábitos y conductas que son fundamentales para dejar atrás tu pasado y poder disfrutar de un buen nivel de vida tras una ruptura.

 

No luches contra el dolor

 Una separación es para el cerebro algo parecido a dejar una adicción. Durante un tiempo, ya sea mucho o poco, esa persona ha estado en tu vida y tu cerebro se ha acostumbrado a ella. Cuando esa persona deja de estar en tu vida tu cerebro te va a pedir que vuelvas a estar con ella, ya sea porque te aportaba cierto bienestar, como compañía, vida sexual o amistad o en casos más graves porque durante la relación se ha creado un apego traumático.

El dolor de la separación provocado por pensamientos negativos y de tipo intrusivo es, hasta cierto punto, necesario y sano para avanzar. Debes sacar a esa persona de tu cuerpo y de tu mente, y para eso hay que dejar que el dolor vaya disminuyendo de manera natural hasta desaparecer.

La mejor manera de lograrlo es comprendiendo que el dolor es necesario y que es muy parecido al que siente un adicto a la droga cuando se desintoxica. La mente te traerá pensamientos negativos y eso elevará tu nivel de ansiedad. Para reducirlo llevarás a cabo ciertos rituales, mirar el teléfono para ver si hay mensajes, hablar con tus amigos del tema, mirar fotos u otras acciones que acaban por alargar el dolor.

Estos rituales hacen que se reduzca la ansiedad y que el cerebro sienta que esos pensamientos son validados, es decir que son importantes, y por lo tanto tenderá a repetirlos. Si bien puede ser necesario reducir la ansiedad los primeros días transcurrido un tiempo prudencial debes empezar a eliminar este tipo de actitudes y para eso debes pensar en el dolor como la manera de sanar, de superarlo.

Si tu nivel de ansiedad es controlable aprende a sentir como el dolor va abandonando tu cuerpo poco a poco sin llevar a cabo acciones condicionadas por esos pensamientos.

 

Borra a la otra persona de tu vida

 Una respuesta habitual del cerebro ante una ruptura es la de idealizar a la otra persona y con ello la relación. Si permites que tu cerebro te venda que tu exmujer o tu exnovia es única y nunca encontrarás otra igual va a ser muy difícil superarlo porque tu cerebro percibirá el futuro como algo negativo y por lo tanto te traerá recuerdos del pasado una y otra vez.

Hay partes del cerebro que no entienden que la otra persona no quiere estar contigo. Esas partes solo quieren su dosis de química cerebral, su recompensa, y si en tu entorno hay estímulos que te recuerden a la otra persona será muy difícil evitar esos pensamientos.

Si quieres superar una ruptura debes romper cualquier estímulo relacionado con la otra persona, redes sociales, fotos, regalos o cualquier otra cosa que te recuerde a tu expareja. Negar la realidad no es la solución a este problema. La realidad es que esa persona ya no quiere estar contigo y por mucho que mires en las redes sociales o en tus recuerdos la situación no va a cambiar.

Debes encontrar la manera de sentir bienestar y tener una vida agradable sin que esa persona esté en tu vida. Ese debe ser tu objetivo número uno. Lo cierto es que no necesitas a tu expareja para ser feliz. Si tu cerebro te hace creer lo contrario y tú no lo discutes a nivel racional estarás en la misma situación que el protagonista de atrapado en el tiempo. Vivirás el mismo día una y otra vez. La diferencia es que en la película él sí podía conseguir a la chica, pero mientras vivas atrapado en el tiempo tú no podrás hacerlo. Solo saliendo de ese día y empezando uno nuevo y diferente podrás conseguirlo. Entonces podrás encontrar una mujer que sí quiera estar contigo.

 Elimina por completo cualquier recuerdo de esa persona. Si tu expareja desaparece de tu rutina y de tu entorno te resultará mucho más fácil hacerla desaparecer de tu mente y de tu vida para siempre.

 

 

Márcate nuevos objetivos y crea nuevas rutinas

Si tus circunstancias de vida no son como a ti te gustarían sencillamente solo tienes dos opciones, quedarte mirando o cambiarlas. Puedes leer mil artículos, ver otros mil vídeos de internet y aunque te puedan resultar muy útiles no conseguirás nada como no te remangues y empieces a funcionar.

El cerebro puede hacer que te sientas bien cuando ve progreso, cuando ve el futuro positivo y halagüeño. Si eres incapaz de ser productivo y tu cerebro ve las circunstancias que no te gustan en tu vida como algo permanente hará que te sientas mal. Esto a su vez hará que te resulte muy difícil progresar, lo que aumentará el malestar y se acabará creando un bucle de negatividad cada vez más fuerte y más difícil de romper. El optimismo y el pensamiento positivo por sí solos no pueden logar nada pero pueden ser el comienzo de tu cambio a nivel personal.

Hoy en día se habla mucho de la ley de la atracción y en definitiva eso no es más que verse capaz de lograr los objetivos y pensar de manera positiva para lograrlos. Eso indudablemente siempre será mejor que ver el futuro como algo negro y doloroso.

Para ver progreso es necesario tener objetivos claros en la vida y llevar a cabo acciones para lograrlos. Empieza nuevos hábitos, nuevas rutinas para que tu cerebro perciba un cambio en tu vida.

Si el vacío que ha dejado tu anterior relación no lo llenas con algo te quedará solo eso, el vacío. De ahí la importancia de llenar esos espacios físicos y mentales. Mantente ocupado, márcate objetivos y trabaja duro para conseguirlos, empieza nuevos hobbies, haz ejercicio y llena tu vida con rutinas agradables y gente positiva.

¿Por qué no usar la ruptura como un punto de inflexión para mejorar tu vida y para crecer? Si logras hacerlo habrás convertido algo negativo en algo positivo.

 

Socializa

 Este es el típico consejo que oirás en todas partes, pero es así simplemente porque funciona. La soledad es uno de los mayores enemigos que existen para superar una ruptura. Aislarte porque no te apetece salir nunca va a ser positivo.

En esta situación es cuando debes contar con tu gente de confianza para poder desahogarte, sin alargarlo más de lo necesario, y sobre todo para hacer actividades y centrar tu mente en algo externo y no en tus pensamientos repetitivos sobre tu ex.

Debes tener presente que tu cerebro va a centrarse en la relación pasada y eso te hará sentirte mal y querrás hablar del tema para reducir la ansiedad. Cuando esto ocurra recuerda que es parte del proceso de “desintoxicación” y que la solución es precisamente seguir con tu vida.

 

Di adiós

Cuando una relación se rompe no es muy diferente que el duelo por una muerte. Aunque la persona sigue viva va a desaparecer por completo de tu vida y tú de la suya.

Esto implica que el período de duelo es normal siempre que no sea paralizante o que te produzca un nivel de ansiedad demasiado elevado. Hay que aprender a aceptar la realidad y a decir adiós. Para lograrlo debes ir rompiendo poco a poco el apego que sentías por esa persona y empezar a centrarte en tu vida, tu entorno y tu futuro.

Acepta que esa persona ya no es importante en tu vida y empieza a pensar en quienes sí lo son. Tu ex seguramente te ayudaba a cubrir ciertas necesidades a nivel emocional y físico y ahora vas a tener que aprender a cubrirlas de otra manera y con otras personas.

El mejor consejo que se puede dar en estos casos es que cuando alguien quiere irse de tu vida le abras la puerta de par en par. Si pides a alguien que se quiere ir de tu vida que se quede lo que estarás haciendo es darle un poder sobre ti que no debería tener. Si adoptas esa actitud sumisa también harás que tu autoestima se reduzca considerablemente. El amor, la atracción, el cariño o el respeto no se pueden pedir, la otra persona debe darlos de manera natural.

Proyectar tu malestar o tu sensación de soledad en la relación perdida es un error. Si aún no has logrado la vida que deseas no es porque tu expareja no está contigo, sino porque no has creado las condiciones adecuadas. Céntrate en crearlas, mejora cada día, adopta hábitos positivos, céntrate en tu bienestar, márcate objetivos y trabaja para lograrlos.

Si tu cerebro te hace creer que solo esa persona te puede hacer feliz es como pensar que solo puedes encontrar un amigo que te comprenda, un trabajo que te aporte seguridad económica o un hogar donde vivir.

El mundo está lleno de opciones y oportunidades para mejorar tu vida pero hay que soltar el mando a distancia e ir a buscarlas. Puede que al principio las acciones que tienes que hacer te resulten incómodas pero ese es el precio que hay que pagar para poder disfrutar de una buena calidad de vida.

Trabaja duro, crece a nivel personal y empieza a crear la vida que te gustaría tener. Eso te ayudará a centrarte en lo que realmente importa, tu presente y tu futuro.